martes, 15 de abril de 2014

Huellas


En poesía, las más de las veces la huella precede al camino.

martes, 8 de abril de 2014

Número 6 de la revista Piedra y Cielo





  Ya está disponible en la Red el número 6 de Piedra y Cielo con textos, entre otros, de Ana Hatherly, Camilo Pessanha, Sergio Barreto, Chus Pato, Jordi Doce, Francisco León, Andrés Sánchez Robayna... (recomiendo muy especialmente los poemas de Chus Pato, traducidos por Ana Gorría, quien ha hecho mucho por difundir una de las voces imprescindibles de la poesía gallega actual). 
 En este número, colaboro con una reseña sobre la poesía completa de Carlos Piera, cuya obra (tanto lírica como ensayística) lamentablemente todavía hay que reivindicar.

martes, 1 de abril de 2014

Marta Fuentes: El imperfecto cielo concedido


  Más de quince años median entre Servidumbre de vistas, el primer poemario de Marta Fuentes y el libro de poemas que el lector tiene ahora en sus manos. Quienes hemos tenido la suerte de conocer a Marta sabemos que no han sido exactamente años de silencio: no solo por la publicación de algunos textos en antologías como la del grupo Estruendomudo así como en diversas revistas, sino sobre todo porque, a lo largo de este tiempo, su escritura se ha ido decantando, explorando los caminos abiertos por aquella primera obra, en cuyo título ya se adivinaba una vocación, una suerte de fidelidad. Y es que la poesía de Marta es ante todo un ejercicio de mirada, un lento aprendizaje del difícil, imprescindible oficio de contemplar el mundo. En uno de sus poemas, el autor alemán Reiner Kunze escribe “El silencio se acumula en mí,/ la tierra para el poema”. Solo en silencio puede de verdad mirarse. O tal vez, como en los textos de este libro, desde el mirador de una palabra que ha hecho del silencio savia propia, su nervadura cierta.
 Marta Fuentes elude el riesgo, ciertamente acuciante en una poesía de este tipo, de que los poemas se conviertan en una serie de postales exóticas, portadores tan solo de una extrañeza impostada o superficial. Evidentemente, estas páginas recogen a su modo los recuerdos de quien ha vivido fuera de su país largas temporadas (algo que no ha favorecido precisamente la recepción de una autora que, como aquí se aprecia, tiene mucho que decir). El lector pasea, de la mano de Marta, por ciudades como Delhi, Estambul o Fez. Y sin embargo, esos espacios son ante todo los puntos de coordenadas de un itinerario vital, en el que al mismo tiempo el yo queda trascendido. El poema ofrece así una mirada bifronte, abierta a la vez al mundo y a la velada intimidad de un “corazón intramuros”. Los versos despliegan paisajes mentales, casi como galerías y jardines machadianos, que sin embargo huelen a realidad. El giro obsesivo de la danza de los derviches, a los que también se alude en los poemas, tiene mucho que ver con esta escritura, tan ensimismada como en el fondo fascinada por las cosas y los seres que la rodean: palabras que parecen rotar sobre sí mismas, en un movimiento centrípeto que convierte al poema en un instante arrancado al tiempo, en un orbe en apariencia cerrado (Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos, podríamos decir con el barroco Soto de Rojas y, ciertamente, no es ajena esta escritura a cierta tensión barroca, poco frecuente en la poesía española actual). Y, con todo, ese ensimismamiento esconde una fuerza centrífuga en su interior, como una redoma que pudiera estallar en cualquier momento. La imagen del jardín antes citada tiene mucho que ver con el mundo poético de Marta Fuentes: el jardín árabe y andalusí como imagen del hortus clausus, del espacio (tiempo) cercado y a la vez como microcosmos (como el Jardín del Edén es al mismo tiempo la negación del mundo y la imagen secreta de nuestro propio mundo).
  “Y no se precipite la lágrima en la niña”: quien busque en estos poemas una emoción desatada, al modo romántico (me corrijo: al modo de cierto romanticismo superficial) no dejará de sentirse defraudado. Sin embargo, la emoción no está ausente: solo que la lágrima, como en el citado verso, ha quedado detenida, convertida con admirable labor de orfebre en una joya, cristalizada en la imagen poética. Sublimación de la emoción, decantación: en absoluto desaparición de la misma. Ahí está latente, casi amenazante como si el dolor formara también parte del movimiento paradójicamente inmóvil de las palabras, teñidas de esa melancolía, casi insoportable, “de las cosas aquellas que se saben,/ desde el comienzo, coral y fósil”.
 Contemplar el “imperfecto cielo concedido” es asumir nuestro destino terrestre, convertir en un imperativo ético dejarnos asediar por la belleza. Belleza: una palabra que ciertamente no está de moda, pero no se me ocurre otra mejor para hablar de la experiencia que nos brindan estos poemas.
 
J. L. G.T., "Palabras preliminares" al libro de Marta Fuentes, El imperfecto cielo concedido (Polibea, 2014).




SUFÍES

HOMBRES que convocan al león y la gacela,
que enloquecen al final de las ruinas
en la vigilia imantada de los minaretes;
hombres que adoran un pálido globo,
un sudario, la fría
sentencia de noche en la nuca del fiel.
Balanceando un jardín con nombres persas
duermen sus mujeres, amedrentadas
aves, en la oquedad de los templos.

***

Árboles, vértebras del invierno, voz,
luz opalescente del querer entrar
a la disposición ya imposible
de las cosas aquellas que se saben,
desde el comienzo, coral y fósil.

Marta Fuentes (del libro El imperfecto cielo concedido)

sábado, 22 de marzo de 2014

Cuadernos Hispanoamericanos y Octavio Paz




Acaba de aparecer el último número de Cuadernos Hispanoamericanos con un dossier sobre Octavio Paz, en el que se incluye mi artículo "El laberinto de la otredad: Los rostros del otro y de lo otro" sobre el que para mí (y no solo para mí) costituye un motivo central de la escritura del mexicano. Me produce un cierto pudor aparecer junto a especialistas de la obra paciana cuando uno no es sino un agradecido lector de sus poemas y ensayos: los colaboradores en esta ocasión son Guillermo Sheridan, Juan Arnau, Jesús Aguado, Blas Matamoro, Andrés Sánchez Robayna y Orlando González Esteva. 
 El centenario (algún día habrá que reflexionar largo y tendido sobre estos ritos laicos) abunda en actos, presentaciones, conferencias... Por más que el riesgo de trivialización y de institucionalización de una voz en el fondo tan heterodoxa, tan compleja como la de Paz es más que palpable, quizá sea una buena ocasión para acercarnos de nuevo a su poesía, a menudo eclipsada por una de las obras ensayísticas de mayor envergadura en el ámbito hispánico. Y precisamente en torno a la poesía girará un acto, organizado por Aurelio Major, en el que participo en junio, en un recital con poetas como Aurelio Asiain, María Baranda, Tulio Demicheli, Jordi Doce, Tedi López Mills, Julio Hubard Víctor Hugo Piña Williams, Esther Ramón, Ada Salas, Sandra Santana, Juan Soros, Jorge Valdés Díaz-Vélez, Álvaro Valverde y el ya citado Major.

jueves, 13 de marzo de 2014

Bernard Nöel: El resto del viaje




Bernard Noël, El resto del viaje y otros poemas (Edición bilingüe de Miguel Casado y Olvido García Valdés). Abada, 2014.
 
Singbarer Rest, “resto cantable”, escribe Paul Celan en uno de sus poemas. Creo que no es casual que la palabra “resto” sirva de título al libro así como a dos de las secciones del volumen, “El resto del viaje” y “El resto del poema”. Frente a la tentación platónica de la poesía como nostalgia de la totalidad, como huella de lo absoluto, el resto nos habla de lo fragmentario, pero también de lo no asimilado, de lo no asimilable de una realidad que nos ofrece su inevitable alteridad: “todo en fin residuo de jadeos”. El objeto como resto que hay que aislar, limpiar a través del lenguaje (“el inventario aísla separa distingue/ emite una pulcritud contagiosa/ en él la palabra purifica al objeto de sí mismo”), pero también el propio lenguaje como resto que denuncia la no coincidencia de la experiencia consigo misma, la extrañeza que nos constituye: “quién sabrá extender el viento/ como los salineros extendían el mar/ y recuperar en él las palabras/ como ellos retiraban la sal”.
 
Leer la reseña completa en Literaturas.com

martes, 11 de marzo de 2014

Hay una jaula en cada pájaro (Óscar Curieses)




Óscar Curieses, Hay una jaula en cada pájaro. Ya lo dijo Casimiro Parker, 2013.


 Antes que nada, conviene señalar que Hay una jaula en cada pájaro, la última entrega poética de Óscar Curieses, es y no es una antología. Y ello solo porque incorpora materiales nuevos (algunos no aparecidos en libro pero sí en revistas; otros, rigurosamente inéditos) sino también y sobre todo porque nos permite leer algunos textos desde una nueva mirada, que en cierto modo los convierte en otros. Es este el caso, por ejemplo, de “Cuerma”, cuyos materiales proceden del libro Sonetos del útero y que, sin embargo (en diálogo también con la música) invita a una nueva combinatoria, que enriquece la lectura. En este sentido, me parece importante subrayar que el CD que acompaña al libro El grito es un movimiento inacabado (del grupo de audioperformance AMC313, al que el poeta pertenece) no es, como se pudiera creer a primera vista, un mero añadido. Estamos ante un auténtico libro-disco, que no basta con leer, sino que también hay que oír para apreciar en su justa medida la ambición artística de esta propuesta. 

Leer la reseña completa en La tormenta en un vaso

viernes, 7 de marzo de 2014

sábado, 1 de marzo de 2014

Cuentos con la boca



 El niño (tres años) pide (más bien: exige) todas las noches cuentos a sus padres. El niño distingue, sin posibilidad de error, dos tipos de cuentos: los que se leen en un libro y los que se cuentan con la boca. Obviamente, los primeros también se cuentan "con la boca" porque el niño no sabe leer y es su padre, su madre, quien descifra (o más bien, inventa) los signos misteriosos sobre el papel. Sin embargo, el niño tiene bien clara la distinción: los que se cuentan con la boca no necesitan de ningún instrumento, de ninguna varita mágica llamada libro, sino que surgen milagrosamente de la voz de los padres, que a menudo no hacen sino obedecer las instrucciones del hijo: cuéntame un cuento de un niño que se encontró con un oso polar y con un gato y...
 Al leer los ojos tienen todo el protagonismo, que en la escritura comparten con la mano (también el nervioso golpear de los dedos en el teclado del ordenador es un hecho físico, aunque a menudo lo olvidemos, llevados de aquí para allá por tanta marea virtual). Y, sin embargo, qué poco pensamos en la boca. Pero de ella viene todo lenguaje. La boca que habla, que mastica, que muerde, que mama, que besa, que insulta, que escupe. La boca que calla. La boca que nos recuerda que es el cuerpo el que lee, el que escribe, el que presta su frágil andamiaje al cuento o al poema. Desde luego, la escritura, como dijo Leonardo de la pintura, es "cosa mentale". Y sin embargo, también es un asunto material, del cuerpo, como saben los niños que se dejan abrazar, acariciar por las palabras como por los brazos de los padres. Es hermoso pensar que en español la palabra "lengua" designa a la vez el idioma y ese músculo que se agita en la caverna prehistórica de la boca, ese molusco enigmático que teje sus signos en la oscuridad de la especie. 
 Verbo que no se hizo carne: ya era carne.
 

martes, 11 de febrero de 2014

Prosas póstumas de Paul Celan en Revista de Occidente










 En el número de enero de 2014 de la Revista de Occidente se recoge una selección de los llamados "microlitos" de Paul Celan, que he traducido con la fascinación que me producen siempre los escritos de una de las voces más personales de todo el siglo XX. En estos textos breves (aforismos, notas, pequeñas narraciones...) asoma una poética del fragmento, que no es sino una prolongación de su obra lírica. Dejo aquí una mínima muestra:




Cuando en la Tierra enmudecieron las plegarias, Dios se despertó sobresaltado.

***

- en cada palabra inicial de un poema está toda la lengua.

***

El poeta: siempre in partibus infidelium.

viernes, 7 de febrero de 2014

Razones para la puesta a punto del automóvil (Reiner Kunze)


   ¡Otra vez en el garaje!
   (tu hija al ver el escritorio
   abandonado)

A causa
de las grandes distancias, hija

A causa de las distancias
entre las palabras

Reiner Kunze, auf eigene hoffnung
(versión de J. L. G. T.)


Edward Hopper



GRÜNDE, DAS AUTO ZU PFLEGEN

     Schon wieder in der garage!
     (die tochter beim anblick des verlassenen
      schreibtischs)

 Wegen der großen entfernungen, tochter

  Wegen der entfernungen
   von einem wort zum andern


lunes, 3 de febrero de 2014

Poetas, mentirosos, ustedes no se mueren nunca...


Melancolía de los nombres propios... Juan Gelman, Félix Grande, José Emilio Pacheco, nombres que ya no designan tan solo a una persona, sino una multitud de yoes y ningunos, que hablan y se confunden y discuten en las páginas de sus libros. Es un torpe consuelo y, sin embargo, hay algo más que un truco retórico en esa lucha contra la muerte que es toda escritura. Uno no sabe si repetir como un mantra aquel verso de Sabines, "Poetas, mentirosos, ustedes no se mueren nunca", indignarse o simplemente rendirse a la evidencia de vivir en una época idiota, en la que se utiliza sin pudor la palabra "sabio" para referirse a cierto entrenador de fútbol (elevado al morir, como suele suceder, a los altares) mientras se escamotea el mismo apelativo para otros que probablemente lo rechazarían a pesar de tal vez ser más merecedores de él. Hay una suerte de ética de palabras que nos impide usar a la ligera determinados vocablos ("sabio" o "sabiduría" son buenos ejemplos), términos que tal vez deberíamos poner en cuarentena o que, al menos, tendrían que obligarnos a una pequeña pausa antes de que nos atrevamos a pronunciarlos o a convertirlos en signos sobre el papel. "Los pocos sabios que en el mundo han sido...", escribe el fraile agustino, casi sin duda convencido de no ser uno de ellos. Melancolía también de los nombres comunes, del diálogo como una pantomima, de las palabras a precio de saldo.

martes, 28 de enero de 2014

Dossier sobre Valente en Cuadernos Hispanoamericanos




El último número (enero de 2014) de Cuadernos Hispanoamericanos, que estrena nueva maquetación y nueva apariencia, incluye un dossier sobre Valente, que he tenido la suerte de coordinar y que cuenta con colaboradores de la talla de Jacques Ancet, Esther Ramón, Carlos Peinado, Juan Soros o Andrés Sánchez Robayna. Se incluye asimismo un inédito del propio Valente, perteneciente al libro Palais de Justice, de próxima aparición. "Seguir la huella", el hermoso texto de Jacques Ancet, recoge dos textos no publicados hasta la fecha en español: la carta-prefacio que Ancet escribiera para su versión francesa de Fragmentos de un libro futuro y un breve homenaje, publicado en el año 2000 tras la muerte del poeta.  A su vez, Esther Ramón y Andrés Sánchez Robayna se ocupan, respectivamente, de Tres lecciones de tinieblas y Poemas a Lázaro, mientras que Carlos Peinado Elliot rastrea la huella de la Cábala cristiana en Valente y Juan Soros analiza la presencia de la literatura hispanoamericana en su obra. Por mi parte, en mi artículo "Valente en tiempos de miseria" he intentado acercarme a lo que para mí constituye la radical contemporaneidad de Valente así como a la compleja concepción del tiempo que subyace a su escritura.
 El número se completa con dos entrevistas (a Paul Auster, a cargo de Óscar Curieses, y a Eloy Tizón, con quien dialoga Carmen Eusebio) así como con artículos sobre Buñuel y Marosa di Giorgio, poemas de Jesús Díaz Armas y reseñas a cargo de Juan Ángel Juristo, Eduardo Moga, Juan Arnau y Mario Martín Gijón.

sábado, 25 de enero de 2014

Presentación de Las formas disconformes de Jordi Doce




El próximo miércoles 29 de enero a las ocho de la tarde en el Centro de Arte Moderno (c/ Galileo, 52. Madrid) presento, junto con su autor, Jordi Doce, el libro Las formas disconformes. Lecturas de poesía hispánica.
 El volumen, que recoge diversos ensayos del autor sobre poesía española e hispanoamericana y cuya lectura no puedo sino recomendar, constituye algo más que una mera recopilación de trabajos publicados. Como en todos aquellos autores en los que la escritura es menos una ocupación que un proyecto no solo estético, sino también intelectual y en buena medida vital (de ahí que, como en el caso de Jordi, la escritura se desborde no solo en distintos géneros, sino a través de estos, desdibujando sus límites), se adivina en cada una de sus páginas una misma mirada, una mirada que quiere ser también (como nos sugiere el título) un ejercicio de libertad personal, un espacio de disidencia.

miércoles, 22 de enero de 2014

Pesimismo




"O sea que el pesimismo, que es el traje que podría convenirnos mejor que a nadie de los que fueron, con más conocimiento de causa, se nos ha quedado, sin embargo, inservible, usado, estrecho".

Juan Gil-Albert, Los días están contados

martes, 14 de enero de 2014

Revista Piedra y Cielo, número 5




Acaba de aparecer el número 5 (segunda etapa) de la revista Piedra y Cielo (a cuyo comité de redacción, por cierto, me he incorporado recientemente). El número (en el que colaboro con una versión de uno de los más célebres poemas de Goethe, "El Rey de los Elfos") cuenta con dibujos de Frederic Amat y textos de Stefano Pradel, Jesús Díaz Armas, Carlos Javier Morales, Alejandro Krawietz, Javier Mérida, Ramiro Rosón Mesa, Sergio Barreto, Manuel González Sosa y Miguel Martiñón. 
Puede accederse al número directamente en la página o descargarlo en formato PDF.

Feliz lectura.