martes, 20 de abril de 2010

Verosimilitud

Manila, 19 de abril de 2010

Sentado en el suelo en posición de semiloto en medio de una atestada sala de espera, de aspecto desvencijado, leo a Robert Hass. La situación resulta inverosímil. Los empleados de KLM han repartido botellas de agua y, aunque se agradece el detalle, todo hace presagiar que la espera será larga. Pienso (una asociación siniestra) en Huis clos de Sartre: el infierno no son los otros, pero, si existe, sin duda consiste en una estancia interminable en una sala de espera. Desde el enorme ventanal del rascacielos en el que escribo estas líneas puede verse Manila. Filipinas, por lo poco que he podido apreciar en estos pocos días, parece definirse por esa suerte de mezclas arriesgadas de algunas bebidas mareantes, una mixtura que sorprende al viajero pero que quizá no es sino una muestra amplificada de nuestro mundo actual: rascacielos y chabolas, Oriente y los Estados Unidos, neón y basura, catolicismo adornado con una dosis generosa de barroco a la oriental, el filipino y el inglés, que los habitantes de la ciudad intercambian con inusitada facilidad, los restos del español que afloran en los momentos más inesperados. La misma lengua filipina es una mezcla. Anteayer, un poeta filipino me explicó, ante mi evidente ignorancia, la diferencia entre el tagalo y el filipino: el tagalo, hablado ahora por muy pocos, se convierte en filipino al arrastrar en el caudal del idioma numerosas palabras inglesas y españolas (y supongo, también de algunas de las otras lenguas que se hablan en las islas).
Estoy aquí, en una isla del Pacífico, a miles de kilómetros de casa, por causa de la erupción de un volcán en Islandia. La realidad a menudo es inverosímil. La verosimilitud es para la literatura.



P.D.: La espera en efecto fue larga. Más de siete horas. Y me dan billete para el 2 de mayo (y tendría que haber cogido el avión el 18 de abril). Paciencia...

2 comentarios:

Miguel Angel Gara dijo...

Mira el lado bueno. Por lo menos así conocerás un poco mejor Filipinas (o los alrededores del aeropuerto ;D). Paciencia en todo caso.
Un abrazo

José Luis Gómez Toré dijo...

Gracias, Miguel Ángel, por tu comentario. Afortunadamente, ya estoy de vuelta en Madrid porque me consiguieron otro vuelo...