martes, 28 de abril de 2009

Fósforos astillados

PER CÁPITA

El primer rey era deforme;
nació con una protuberancia sobre el cráneo que llamaron corona,
pero esa deformidad le confirió mucho poder.
Ésa fue la única corona de hueso, la única auténtica corona:
una sola corona de verdad en toda la historia de los hombres.
A partir de entonces, el resto de reyes simulaban la deformidad
con coronas de arcilla acero oro.

Juan Andrés García Román

Mañana miércoles 29 de abril Juan Andrés García Román presenta en la librería Rafael Alberti de Madrid su libro El fósforo astillado, al que pertenece este texto.

1 comentario:

ana dijo...

Este poema es maravilloso.