sábado, 29 de enero de 2011

Memoria y elipsis

Brillante observación la de un alumno de tercero de la ESO, que parecía distraido, a la explicación del profesor sobre la estructura del relato: "Entonces, en nuestra vida no hay elipsis". Sin embargo, ¿qué es nuestra vida? ¿Lo que nos acontece o lo que se sedimenta en recuerdo, o es a la vez ambas cosas? Si la memoria, esa abreviatura de la vida (como la llamaba, si no recuerdo mal, Dilthey), es lo que somos, entonces nuestra vida también está hecha de elipsis, de saltos mortales en el tiempo, de pequeñas grietas, en un principio casi imperceptibles, pero que con los años van agrietando los muros en apariencia sólidos de lo vivido. Solemos confundir experiencia con hecho y, sin embargo, muy probablemente sólo se constituyen como experiencias aquellos hechos que logran transmutarse en memoria (consciente o inconsciente) y encuentran así su lugar en un relato personal. La paradoja es que la experiencia apunta siempre a algo que se escapa al recuerdo, a un resto inaprensible, a aquello precisamente que no puede ser relatado a otro porque no lo ha vivido en carne propia y, sin embargo, nos empeñamos en contar.

2 comentarios:

Rafael-José Díaz dijo...

Brillante reflexión, "proustiana", amigo José Luis, a partir de ese chispazo de tu alumno. La vida es ya en sí misma (y cada vez más) algo fragmentario, hecho de retazos, y lo que vivimos no siempre se conserva en la memoria (que está llena de huecos y de elipsis) ni siempre puede ser vertido en palabras. Tal vez la poesía, o la escritura, sea el intento de apropiarnos (para compartirlo) de eso que hemos perdido pero que, sospechamos, sigue existiendo en algún lugar secreto de nuestro cuerpo a la espera de ser rescatado. Un saludo.

José Luis Gómez Toré dijo...

Gracias, Rafael, por tu comentario. Interesante tu apreciación sobre una memoria corporal...