viernes, 12 de diciembre de 2008

Diálogo

El diálogo, para Seferis, parte siempre de un acuerdo tácito. En un sentido similar, tanto Habermas como Apel, al plantearse una ética dialógica, han tenido que presuponer una comunidad ideal de comunicación o una situación ideal de habla ya que ninguno de los dos filósofos puede obviar el hecho de que, en la comunicación real, la invitación al diálogo a menudo esconde cartas marcadas, sobre todo si las reglas de juego han sido fijadas ya unilateralmente por uno de los interlocutores.
El problema fundamental de todo diálogo (y, probablemente, de toda comunicación lingüística) es que es necesario que el diálogo preexista de algún modo al diálogo. Sólo quien quiere correr el riesgo de ser convencido, de ser persuadido por el otro, gana para sí el honroso título de interlocutor. Sin esa apertura inicial, la actitud dialogante no es sino una estrategia de dominio, un arma retórica que forma parte del juego del poder.

5 comentarios:

Juan Manuel Macías dijo...

Precisa reflexión, cierta. Acabo de descubrir tu bitácora desde la de Jordi Doce. Un saludo.

José Luis Gómez Toré dijo...

Gracias, Juan Manuel, por tu comentario y gracias también por inaugurar este espacio de comunicación (acabo de crear el blog esta semana). Muy interesante el blog de Jordi Doce, ¿verdad?

Sergio dijo...

"Sólo quien quiere correr el riesgo de ser convencido, de ser persuadido por el otro, gana para sí el honroso título de interlocutor. Sin esa apertura inicial, la actitud dialogante no es sino una estrategia de dominio, un arma retórica que forma parte del juego del poder."

Genial.

Vengo del blog "Cámara de niebla".

Un saludo.

Sergio dijo...

Por cierto, me encanta el título de tu blog.

José Luis Gómez Toré dijo...

Gracias, Sergio. Me alegra que te guste el título del blog.
Por cierto, estoy leyendo ahora el último libro de Magris publicado por Anagrama, La historia no ha terminado, y habla también del diálogo... hace observaciones muy interesantes...